Wang es un hombre pesimista, astuto y avaricioso, dueño de un bar de tallarines en una ciudad situada en un paraje desértico de China. No hace caso de su esposa, una mujer de lengua viperina que tiene una aventura amorosa con Li, uno de los empleados de Wang. Li es un hombre tímido que, muy a pesar suyo, acaba guardando la pistola que su amante ha comprado para matar a su marido. Pero Wang está al tanto de todo lo que hacen. Soborna al agente de policía Zhang para matar a la pareja. Visto así, el plan es perfecto: todo se solucionará gracias a un final sangriento y cruel perfectamente satisfactorio para él. O al menos, eso piensa. Pero el malévolo Zhang tiene otra idea en la cabeza... Remake libre de "Sangre fácil" (Blood Simple), opera prima de los hermanos Coen. (FILMAFFINITY)
Forajidos (The Killers, 1946), es la adaptación a la gran pantalla del relato, con el mismo título, de Ernest Hemingway, por el director Robert Siodmak. Supuso el debut cinematográfico de Burt Lancaster que interpreta a Ole Andersen, El Sueco, un trabajador de la gasolinera de Summit, un pequeño y caluroso pueblecito de los profundos USA. Cuando dos matones aparecen por allí para liquidarlo El Suecono parece sorprendido y tampoco interesado en salvar su pellejo.
Muerto Andersen, el detective Reardon (Edmon O'Brien) es el encargado por su aseguradora para encontrar a la anciana beneficiaria del seguro de vida del Sueco. Un asunto, aparentemente menor, pero que desata los instintos de Reardon que inicia una investigación que le llevará a descubrir cuales fueron los motivos del asesinato y quién era realmente Ole Andersenn.
Una joya en sí misma y, especialmente, para los amantes del cine negro. Contiene todos los ingredientes clásicos del género. Antihéroe, femme fatale (una Ava Gardner de lo más manipuladora y turgente en su primer gran papel), morales que no distinguen muy bien las fronteras entre el bien y el mal, misterios, lujuria, fatalidad, tiros, muerte y, además, boxeo. Los guantes y el ring del guión de Anthony Veiller y un anónimo John Houston (no pudo firmar por su contrato con la Warner) se ponen al servicio del director para ilustrar aún más gráficamente la mente atormentada del personaje de Lancaster.
La adaptación del relato es brillante y prácticamente literal en el primer cuarto de hora de metraje. Especialmente en la secuencia inicial, lo mejor de la película. Después, finalizado expresamente Hemingway, el film recrea con flash backs subjetivos los andamios sobre los que, libremente, los guionistas interpretaron que el escritor había construido su historia, utilizando el personaje de O'Brien como un invertido hilo de Ariadna que en lugar de sacarnos del laberinto nos introduce en él para ayudarnos a descubrir sus engranajes. El planteamiento del argumento no supuso una novedad, Welles ya había parido su 'Ciudadano Kane', pero el resultado del puzzle -acompañado de un ritmo narrativo ágil- resulta más que satisfactorio, aunque subvierta el espíritu del cuento original.
Una fotografía hermosa, con fuertes claroscuros propios del blanco y negro del género y la música de Miklós Rózsa completan la atmósfera de The Killers.
Al menos otras dos versiones del cuento del escritor americano se han llevado a la gran pantalla (una de ellas dirigida en su corto debutante Andrei Tarkovski -con aparición estelar del director soviético- y otra de Don Siegel, 1956 y 1964 respectivamente), ¿qué tendrá la base del iceberg del viejo borracho, a parte de grandes dosis de alcohol, que tanta atención nos reclama?